viernes, 29 de enero de 2016

Ahorro para el retiro: las tareas de Hércules

Víctor M. Quintana S.
 
Hércules la tuvo más fácil cuando debió enfrentar al Minotauro de Creta que quienes buscamos recuperar los fondos que aportamos al Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). Lo peor de la burocracia del gobierno y de las Afores se confabula para quedarse con los recursos de los trabajadores o, cuando menos, para permitirse jinetear el dinero ajeno el mayor tiempo posible.
Si se volviera a convocar a un concurso para evaluar cuál es el trámite más complicado y engorroso, como hace años lo hizo Calderón, pocos tendrían tantas posibilidades de ganar como el de que un trabajador recupere su ahorro para el retiro. Discúlpeseme que traiga a colación mi experiencia personal en el laberíntico proceso que he seguido para recuperar lo que ahorré en el Pensionissste:

Primera tarea: encontrar el módulo de Pensionissste. Resulta que esta Afore no cuenta con locales propios; está de arrimada en otras dependencias. En Chihuahua, en un rincón de la biblioteca del Issste o en un recoveco del edificio de Servicios Educativos. Una vez localizado el módulo, hay que esperar los improbables y cambiantes horarios de atención.

Segunda tarea: la primera remesa de documentos. Le piden a uno la hoja única de servicios, identificación, comprobante reciente de domicilio y dos referencias personales. Estas últimas no tienen razón de ser: uno está reclamando lo que legítimamente es suyo, pues lo ahorró, ¿para qué necesita referencias? Además, el nombre y apellidos de éstas no deben exceder un número determinado de espacios, pues el formulario no lo contempla. Y si se llevan recibos como comprobantes de domicilio, cualquier detalle en éstos puede hacer que todo el trámite sea devuelto por el omnipotente centralismo mexicano.

Tercera tarea: volver a enviar la documentación. En mi caso, se me notificó luego de dos meses que mi trámite estaba misteriosamente atorado en México y, por tanto, que tenía que enviar de nuevo todos los documentos.

Cuarta tarea: recabar la segunda remesa de documentos. Una vez superados los obstáculos anteriores, le piden a uno que entregue la constancia de aportaciones al SAR, a pesar de que la hoja única de servicios lo señala. Aquí hay que vérselas con la dependencia donde uno prestó sus servicios, que la mayoría de las veces pone otra larga serie de obstáculos. O acudir a la Condusef (sí, a la Condusef) para que ésta exija los estados de cuenta a las instituciones donde esté depositado. Además, exigen que se presenten los talones de pago del periodo en que se cotizó. Aunque esto haya sido hace diez, quince, veinte, veinticinco años.
 
Si esta maraña de tramitología es ya de por sí difícil para un profesionista y ex funcionario y servidor público, ¿qué será para una persona con poca experiencia en este medio burocrático, para un intendente, por ejemplo? Simplemente es para confundir o desanimar a cualquiera. Algo parecido les sucede a quienes tratan de recuperar su ahorro en las diferentes Afores. Se trata de una carrera de sobrevivencia de los más aguantadores.
 
¿Por qué tanta complicación para recuperar el dinero que legalmente pertenece al trabajador? Porque las Afores, incluyendo el Pensionissste, hacen lo posible por quedarse con él, porque es un dinero que ya tienen invertido para obtener ganancias para ellas, no para el ahorrador. Véase el excelente trabajo de Víctor Cardoso en La Jornada del 26 de enero. En él señala con datos de la Consar que 25 por ciento de los fondos para el retiro, equivalente a 466 mil 512 millones de pesos, se destinan a financiar la deuda privada. Otros 277 mil 100 millones se destinan a proyectos de infraestructura. O sea, que mientras sus ahorros son jineteados en favor de otros, los trabajadores pasan la pena negra por recuperarlos.
 
Esta situación viene a anular de facto el derecho de los trabajadores a su fondo de ahorro para el retiro. Hasta el momento no hay poder constituido que se eche el trompo a la uña para modificarla en servicio de las personas, en su inmensa mayoría, adultos mayores, vulnerables.
Urge diseñar y operar reformas legales y administrativas que simplifiquen toda la infernal tramitología para que las personas recuperen sus ahorros en un tiempo razonable, urge que se abran ventanillas únicas, accesibles, donde se puedan hacer todos los trámites. Urge que el Poder Legislativo enmiende algo de lo que hizo a mediados de los 90 cuando reformó con visión neoliberal todo el sistema de pensiones y legisle, aunque sea por única vez, para que todas las personas que desean recuperar sus precarios ahorros para su retiro, puedan hacerlo de manera expedita, sin complicaciones, sin demandar favores, sin pagar a intermediarios.
 

El PVEM será el ariete para reformar las leyes de pensiones del IMSS e Issste



Se pretende dar la puntilla a derechos de millones de trabajadores y sus familias

Roberto Garduño y Enrique Méndez
 
Periódico La Jornada
Viernes 29 de enero de 2016, p. 10
 
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que dice caracterizarse –desde su creación– por ser una organización que tiene como fin principal el cuidado y la conservación del medio ambiente, y se asume como conocedor del valor de la palabra comprometida, se convertirá en la punta de lanza en el Congreso federal para reformar las leyes del pensiones de los institutos Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), con la consecuente afectación a millones de trabajadores que durante décadas han forjado derechos constitucionales.
 
Cómo aliado fiel del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el PVEM promoverá durante el próximo periodo ordinario de sesiones la reforma a las pensiones que pretende dar la puntilla a los derechos de los trabajadores afiliados al IMSS, y que han ganado derechos con la ley de 1973, y a los empleados del Issste inscritos en el artículo décimo transitorio, argumentando que ese sector de trabajadores significa un riesgo para el sistema pensionario de México.

De esa forma, los pevemistas se prestarán a la maquinación política de llevar ante el Congreso una propuesta que, además de ser impopular, será regresiva en materia del –ya por sí maltrecho– derecho laboral de los vapuleados trabajadores mexicanos.

Los argumentos del Partido Verde a favor de una iniciativa de tal calado y riesgo social son endebles y pobres. Su agenda legislativa así lo expresa: Reformas relativas a la restructuración del sistema de pensiones y ahorro para el retiro en México, las cuales, a consecuencia del aumento de la población y de su envejecimiento, representan una bomba de tiempo, pues llegará un momento en el cual la hacienda pública no tendrá capacidad de pago, generando un endeudamiento, déficit de las finanzas y mayores presiones al gasto. Se trata entonces de realizar una restructura del sistema para evitar la quiebra del mismo.
 
Con ello, el PVEM responsabiliza del déficit de las finanzas públicas y el endeudamiento gubernamental a los derechos pensionarios de millones de trabajadores.
 
Así, el partido confirma que seguirá insistiendo en concretar los planteamientos que anunciaron en campaña y que incluyeron como parte de su plataforma político-electoral en 2015. Esos temas son los controvertidos vales de primer empleo para jóvenes, inglés y computación en todos los niveles educativos, becas para no dejar la escuela, vales para atención médica y pago por generar agua limpia.
 
Esas propuestas han resultado utópicas y demagógicas, y han terminado por confundir a los ciudadanos, que finalmente cada tres años se convierten en la carne de cañón de los partidos políticos, y en especial del PVEM.
 
Aun así, propondrá reformar la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y la Ley Federal de Derechos con la finalidad de crear un programa de pago de agua a los dueños de los bosques que la producen, cuyo objetivo será entregar vales mensuales de apoyo económico. Expedir una ley general de bienestar animal con la finalidad de garantizar la armonización legislativa que deberán hacer los estados y el Distrito Federal, ya sea adecuando las leyes existentes o creándolas en las entidades que no cuenten con la misma.
 
Reformar la Ley Federal del Trabajo para establecer que los patrones que emplean jóvenes al momento de llevar a cabo la contratación, siempre que se acredite que es su primer trabajo formal, obtengan un vale por el primer empleo, el cual será deducible de impuestos para el empleador considerándose como un incentivo fiscal para éste.
 
Reformar la Ley General de Educación para crear la obligación del Estado de garantizar que dentro de los planes y programas de estudio de la educación prescolar, la primaria, la secundaria y la media superior, se contemple la impartición de por lo menos cuatro días a la semana de clases de inglés y computación.
 

martes, 19 de enero de 2016

Afores: proteger a los ahorradores

 
 
Editorial, La Jornada. 19 de enero de 2016.
 
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), una cuarta parte de la deuda de largo plazo de los grandes corporativos y empresas del país, equivalente a 466 mil 512 millones de pesos, fue financiada con recursos para la jubilación de los trabajadores mexicanos.
 
La importancia que los ahorros de los trabajadores tienen en la actualidad en el financiamiento de la deuda del sector privado ha ido de la mano de un riesgo cada vez mayor de pérdidas o minusvalías de esos recursos. Ello es atribuible al hecho de que las inversiones realizadas por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), entidades encargadas de administrar los ahorros de los asalariados, se han empleado en forma creciente para invertir no en actividades productivas, sino en el mercado financiero.
 
Cabe recordar que, según información dada a conocer por la propia Consar, la volatilidad en tales mercados durante el año pasado provocó que las Afores presentaran rendimientos nominales magros, de alrededor de 1.5 por ciento. Ello equivale a que los ahorros de los trabajadores decrecieron en términos reales durante 2015.
 
La actual relevancia macroeconómica de los ahorros de los trabajadores en el país –los recursos de las Afores representan 14.19 por ciento del producto interno bruto nacional– tendría que llevar al gobierno a adoptar las medidas necesarias para garantizar el correcto manejo y la administración prudente de esos fondos mediante instrumentos de inversión seguros y garantizados que sirvan, al mismo tiempo, de impulso para la reactivación de la economía nacional. A fin de cuentas, a nadie es ajeno que el actual sistema de ahorro para el retiro, basado en el lucro y la especulación financiera, plantea una estructura de incentivos proclive a las malas prácticas de las entidades financieras encargadas de administrar las cuentas individuales de los trabajadores y que colocan a éstos en situación de vulnerabilidad.
 
Es necesario que las autoridades volteen a ver los ejemplos que brinda la experiencia reciente en la arena internacional, particularmente la de países europeos en los que los ahorros de los trabajadores se han evaporado a consecuencia de la irresponsabilidad y la ambición de especuladores.
 
Acaso la única forma de conjurar el riesgo de que esos ahorros se esfumen por malos manejos o vaivenes en los mercados financieros sea una reformulación profunda, con sentido social y no empresarial, del sistema de ahorro para el retiro. Ante la falta de voluntad política para avanzar en ese sentido, lo menos que cabe esperar es que las autoridades refuercen los mecanismos de control y vigilancia para evitar que el país enfrente, en un futuro que se vislumbra de por sí complicado, escenarios de pesadilla.
 
poemas de amor