martes, 17 de noviembre de 2015

Evaluación Sonora.

Leopoldo Santos Ramírez*
 
El pasado fin de semana la denominada evaluación, organizada por las autoridades y aplicada a los docentes del estado de Sonora, atravesó por serias dificultades que la deslegitimaron y resultaron en un fortalecimiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
 
Fueron convocados 2 mil 700 docentes de los niveles prescolar, primaria y educación especial, pero se trata de profesores que tienen entre seis y 20 años de servicio en esta primera etapa. Por las cifras que los mismos profesores están proporcionando, quienes se presentaron no alcanzaron 2 por ciento del universo total de docentes convocados. Es importante aclarar también que de ese universo, alrededor de 37 por ciento corresponden al profesorado de primaria. La mayor parte de quienes sí presentaron el examen se ubican en municipios del noroeste del estado, significados por contar con una menor población en relación con la zona centro y sur del territorio sonorense que contiene la mayor parte de la población y, por tanto, concentra alrededor de 60 por ciento de los profesores.

Los municipios de Hermosillo, capital del estado, Obregón, Navojoa y Guaymas, que concentran a la mayoría de ciudadanos sonorenses, son los sitios donde los profesores mostraron su rechazo, pues se presentaron un total de 11 personas a la prueba para todos esos municipios. En el norte, Nogales, la frontera más poblada fue una sorpresa porque allí solamente una persona se presentó a la prueba y, a decir de la coordinadora, quienes se presentaron a las evaluaciones fueron personas ligadas al SNTE o parientes de funcionarios de la Secretaría de Educación y Cultura (SEC).

Esta jornada de fin de semana resulta reveladora porque durante mucho tiempo el profesorado del sistema educativo público sonorense cargó con la fama de docilidad por el control que sobre ellos ejercen las autoridades de educación federal y estatal, y el mismo SNTE. Pero eso tiende a cambiar, por lo que pudo verse en estos días de resistencia y de golpes de la policía de Hermosillo contra los profesores que metieron el cuerpo para defender a las maestras en las sedes de la aplicación del examen. La resistencia ahora no se limita a una marcha o a una manifestación por las calles, sino que se está desplazando al método del bloqueo para boicotear in situ al cuestionado examen. Incluso la incorporación al boicot físico se dio espontáneamente entre profesores y profesoras que asistían dispuestos a la prueba, pero al ver los contingentes de apoyo se sumaron al movimiento de rechazo a la reforma.
 
Este resurgimiento magisterial está revelando que a muchos kilómetros de distancia los docentes locales se sumaron a sus compañeros de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán contra la reforma a la educación. Con su actuación simplemente están diciendo que por la fuerza no se doblegarán, por más que las sedes de aplicación de los exámenes se nutran de granaderos y policías municipales que la hacen de prefectos interinos, pero armados con pistolas calibre 9 milímetros. Otro fenómeno que no puede pasar desapercibido es la negativa de las autoridades tradicionales de la nación yaqui, con sede en Loma de Bácum para que los profesores que se encargan de la atención a los niños indígenas sean evaluados por el examen de permanencia. En un oficio del 12 de noviembre, dirigido a Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública, las autoridades yaquis expresan su rechazo igualmente a la reforma educativa a la que ven como una reforma laboral que va contra los derechos de los trabajadores docentes.
 
Como se ve por esta muestra regional, las fanfarrias del secretario Nuño de que a esta evaluación se presentó 97 por ciento del profesorado, parecen no tener sustento en Sonora, incluso al nivel del resto de las entidades en las que se aplicó la prueba.
 
La reforma educativa sin el consenso de sus principales destinatarios ha topado con un núcleo que el gobierno creyó poder desmoronar a golpes legislativos ilegales, con infames campañas televisivas, con golpes y con cárceles. Pero ese núcleo no es otro que la dignidad magisterial que permite construir los bastiones desde donde los maestros buscan ser escuchados. Frente a este ejemplo de dignidad es importante que los sindicatos afines se hagan presentes no solamente de palabra, sino con su respaldo efectivo a la hora de las definiciones.
 
* Profesor e investigador de El Colegio de Sonora

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