miércoles, 1 de octubre de 2014

MARCHA DEL IPN.

 
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de octubre de 2014, p. 2
 
Los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que se oponen al nuevo reglamento interno y a la aplicación de nuevos planes de estudio para algunas escuelas marcharon ayer del Casco de Santo Tomás a la Secretaría de Gobernación (SG), donde entregaron un pliego petitorio que busca dar solución al conflicto que desde la semana pasada vive la institución académica y que prácticamente mantiene cerrados todos sus planteles.
 
El pliego de demandas, que fue recibido por el propio titular de la SG, Miguel Ángel Osorio Chong, consta de 10 puntos, entre los que se exige la destitución de la directora general del IPN, Yoloxóchitl Bustamante Díez, y la cancelación tanto de los planes de estudios que tecnifican la educación superior como del reglamento aprobado a finales de septiembre.
 
Miles de politécnicos, tanto de nivel superior como de bachillerato –alrededor de 50 mil, según los organizadores, y 20 mil, de acuerdo con la policía capitalina–, respondieron al llamado de la Asamblea General Politécnica –integrada por representantes de todas las escuelas del IPN–, que el domingo acordó realizar la movilización.
 
La vanguardia de la manifestación salió a la una en punto de la tarde de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, ubicada en el Casco de Santo Tomás, rumbo a Circuito Interior, y llegó cerca de las 14:30 al Ángel de la Independencia, donde otros cientos de estudiantes ya los esperaban para sumarse a los contingentes. En este instante decenas de grupos aún no salían del punto de partida.
 
Al pasar por el monumento a la Independencia se enfilaron hacia Gobernación, adonde llegaron poco después de las cuatro de la tarde para exigir a Osorio Chong cumplir su palabra, pues el viernes, durante su comparecencia en la Cámara de Diputados, el funcionario ofreció diálogo a los politécnicos.
 
A lo largo del recorrido no se registraron incidentes graves; por el contrario, los jóvenes cuidaron en todo momento la seguridad de los contingentes, a través de vallas humanas que sólo permitían el paso a quienes mostraran la credencial que los acreditara como estudiantes del Politécnico. Esto, dijeron, para dar una cachetada con guante blanco a las declaraciones que la semana pasada realizó Bustamante Díez en el sentido de que el movimiento tenía influencias externas.
 
No somos porros, somos estudiantes, era el grito que lanzaban los miles de alumnos mostrando sus credenciales en todo lo alto.
A la movilización se sumaron en solidaridad estudiantes de otras instituciones académicas, como las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana y Autónoma del Estado de México, entre otras. Sin embargo, la abrumadora mayoría fue politécnica, que al grito de huélum (porra emblemática de la institución) recorrió el largo trayecto de la marcha.
 
Las 10 demandas son: cancelación total y no posposición momentánea, disfrazada de consulta, del reglamento interno; cancelación de los planes de estudio que tecnifiquen la educación superior y reduzcan la calidad educativa de las escuelas de nivel medio superior en el instituto; destitución y desconocimiento de Bustamante Díez como directora general del IPN; salida de los elementos de la Policía Bancaria e Industrial de la casa de estudios.
 
Además, cese de las pensiones vitalicias a los ex directores del Politécnico; democratización del instituto; garantizar que no se tomarán represalias académicas, administrativas o jurídicas contra quienes se sumen a este movimiento; que el presupuesto federal otorgado a la educación superior, ciencia y tecnología alcance al menos 2 por ciento del PIB; que se conozcan todas las formas de injerencia del sector privado en el IPN, y expulsión definitiva de los grupos porriles.
 
Por momentos la manifestación parecía una fiesta o un concierto masivo de rock. Jóvenes de las vocacionales volaban en lo alto lanzados por algunos de sus compañeros, unos más coreaban El que no brinque es porro, y cientos aplaudían todas y cada una de las consignas que se lanzaron.
 
Me costó un huevo entrar al IPN, y con el otro lo defiendo, se alcanzaba a leer en un cartel sostenido por un joven de playera guinda y blanca. Yolo, entiende, el Poli no te quiere, gritaba un numeroso grupo. En agradecimiento al apoyo universitario, una chica portaba una manta con la leyenda: Un huélum y un goya por México.

 
Pero el apoyo no paró ahí. Cientos de automovilistas que se vieron detenidos por el paso de la marcha acompañaban la movilización con pitazos de las bocinas de sus vehículos, mientras cientos de ciudadanos y padres de familia se posaron sobre las banquetas para aplaudir el paso de esta juventud rebelde, como algunos calificaron a los alumnos politécnicos.
(Con información de Arturo Sánchez)
 
 
 
Resolveremos el problema juntos, dice Osorio a estudiantes en plena calle
 
 
 
 
 
 
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de octubre de 2014, p. 3
El retumbar del huélum politécnico en las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación (SG) provocó un hecho sin precedentes: el responsable de la política interna del país salió de su despacho, caminó hacia el templete de los manifestantes y dialogó con estudiantes. Ahí estaba Miguel Ángel Osorio Chong, frente a la potencia de la Asamblea General Politécnica, pero les anticipó que en esta negociación no estamos de ninguna manera jugando a las fuercitas. Vamos a ver lo que se deba resolver y lo haremos junto con ustedes.
 
Al gesto político de Osorio Chong –realizado para que no creciera el conflicto–, los jóvenes respondieron con seguridad y respeto. El cara a cara fue en plena avenida Bucareli y, como nunca, ocurrió más allá de las vallas de seguridad que sitian la periferia del Palacio de Covián.
 
Una hora después de que la marcha de los politécnicos llegó hasta Gobernación, los representantes de todas las escuelas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) subieron al templete para leer el pliego de peticiones. Se esperaba la integración de una comisión, como suele ocurrir con casi todos los grupos que llegan a Bucareli, para ingresar así a las oficinas.
 
Pero los jóvenes sorprendieron a propios y extraños con una demanda que más bien parecía una renuncia al diálogo: Que salga el secretario a recibir nuestro pliego petitorio. La exigencia fue secundada de varios huélum. Puño en alto “¡…a la cachi, cachi porra, pim, pom porra, pim, pom porra, Politécnico, Politécnico, gloria!” Y exhortaron a las autoridades federales a dar respuesta a más tardar el próximo viernes.
Uno de los enviados de la subsecretaría de Gobierno reportaba a su superior, por radio, en tiempo real: Que piden que baje el secretario a recibir el documento. Y los otros hombres trajeados murmuraban: Esto está muy raro, están divididos; ya estaba la mesa puesta para que entraran a las 6.
 
Pasaron varios minutos y Gobernación sólo recibiría a 30 estudiantes. Esto generó que los miles que aún permanecían en el lugar lanzaran un nuevo grito: Que salga Chong. Arriba del templete, los representantes remarcaban el cronograma: “Nadie va a entrar; el diálogo debe ser público y aquí en la calle. No negociaremos nada en lo oscurito. Le damos media hora para que salga. Si quiere, incluso que venga con todo su equipo de seguridad, le garantizamos respeto, ya que no hay infiltrados”.
 
El grito cambió: Respeto a Chong, respeto a Chong… Pero todavía no era Osorio Chong. Quien apareció fue el subsecretario Luis Enrique Miranda, brazo derecho del titular para estos menesteres. Los invitó una vez más a que una comisión entrara pero, ante la negativa, ofreció entregar el mensaje a su jefe.
Desde el despacho central Osorio Chong preguntaba a sus colaboradores: ¿Hay condiciones? ¿Quieren dialogar? Bajo. Y así, de pronto, tomó camino y avanzó casi solo hasta las vallas resguardadas por policías federales.
 
Ahora la sorpresa fue del otro lado. Con incredulidad, politécnicos de las primeras filas se preguntaban. ¿Neta, es?
 
Mientras, los encargados de la abrupta avanzada gubernamental hojeaban una gruesa carpeta blanca en la que están clasificadas las cabezas más visibles del movimiento. Éste es de la Federación, este otro es de Zacatenco, decían. “De verdad que el reglamento no trae nada extraordinario; lo que faltó en el Poli fue comunicación”.
 
Al verlo arriba, los politécnicos celebraron con un enjundioso aplauso su victoria. El político hidalguense, con las tablas de ex gobernador, tomó el micrófono y dijo: Reconocemos formalmente su movimiento, conocemos las causas por las que están aquí presentes, sabemos de sus inconformidades y queremos atenderlas de inmediato.
 
Ya con el conflicto frente a su despacho, Osorio Chong expresó: Lamento que en algún proceso no hayan sido escuchados. El caso es que llegaron hasta aquí y queremos solucionarlo.
 
La primera opción planteada por el funcionario era resolver en media hora las exigencias más relevantes. Los estudiantes no se confiaron de respuestas al vapor; lo invitaron a leer personalmente el documento completo. Y ahí estaba el funcionario en mangas de camisa, protagonizando la escena insólita.
 
Luego vino la lectura, no exenta de traspiés –pues así dice, justificaba Osorio. Tampoco pudo ocultar su asombro al verbalizar el octavo punto, referente a que se destine 2 por ciento del producto interno bruto a educación superior, ciencia y tecnología.
 
Los jóvenes valoraron la presencia del secretario de Estado, pero dejaron en claro que no fue la buena voluntad de las autoridades lo que dio lugar a este histórico encuentro, sino resultado de la movilización estudiantil.  
 
Osorio Chong aceptó dar respuesta el viernes, y alcanzó a sugerir, apenas, que el encuentro fuera a la una de la tarde, pero en una improvisada votación multitudinaria los jóvenes decidieron que les iba mejor a las tres.
 
Remarcaron: aceptar este encuentro no necesariamente implica que se aceptarán las respuestas. Éstas se someterán a las asambleas por escuela. Tampoco significa una tregua en la movilización, pues cada escuela decidirá si continúa en paro, dijeron.
 
De esa forma fue como el pliego petitorio de los politécnicos recibió la rúbrica directa del secretario, quien prometió: Vamos a encontrarle solución y salida.
(Con información de Arturo Sánchez)
 

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