jueves, 19 de septiembre de 2013

Indignación generalizada contra la SEP poblana


Luis Hernández Montalvo

“¡Pobres mexicanos! Que cada 15 de Septiembre gritan por un espacio de una hora quizá para callar el resto del año”
Octavio Paz

El fantasma del miedo recorre las aulas de la Escuela Pública Poblana y amenaza con instalarse en la conciencia del magisterio.
En el transcurso de las primeras horas del día miércoles 18 de septiembre; decenas de directores de Educación Básica y Educación Media Superior empezaron a ser notificados de su separación del cargo por desacato a la autoridad al no haber impedido que los maestros se incorporaran al paro de labores convocado la semana pasada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación la CNTE.
La orden viene del gobierno del estado en contubernio con los líderes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Sobre la cabeza de los directores pende una espada que los obliga a infundir el miedo a los profesores; los han amenazado con el cese fulminante o cambiarlos de adscripción en lugares alejados de sus hogares. La incertidumbre y el coraje se conjugan en llanto y en algunas ocasiones en balbuceos de organización incipiente.
El miedo busca paralizar cualquier iniciativa de organización de los trabajadores; se escuchan voces de pedir perdón a los líderes del Sindicato; de hacer votos de “disciplina” y de silencio; de renunciar a participar en las redes sociales, a no hacer comentarios con los estudiantes o con los padres de familia, acallar el descontento creciente que viene de los maestros y lo que enseñan en las aulas.
Quiere la SEP poblana terminar con los rescoldos de civilidad que quedan en los maestros de la Escuela Pública; pero también, quieren impedir que los universitarios se incorporen para reclamar su derecho al trabajo bien remunerado al culminar su carrera profesional.
¿Qué busca la SEP poblana? Hacer que cesen las quejas de los maestros y sus gritos callejeros.
 
El poder burocrático de la SEP en Puebla busca experimentar con la Ley para borrar las risas de las maestras jóvenes o el llanto de la impotencia de los trabajadores.
 
Quieren los funcionarios y el poder invisible que los alienta, apaciguar por la vía del miedo a los educadores poblanos, los quieren silenciar en sus demandas y en su derecho a un trato digno.
 
La desarticulación de la Escuela Pública se inicia por sus educadores, yo espero que aún haya tiempo de reacción para defender el derecho del pueblo a una educación gratuita, el derecho a la seguridad social y a los servicios médicos gratuitos.
 
Yo aspiro a que podamos construir una sociedad en donde prive la tolerancia y en donde se destierre el autoritarismo como única vía de consenso. Me resisto a que se imponga el miedo y el silencio desde la cúpula de los poderosos.
 
Sueño con ver codo a codo a los jóvenes estudiantes caminar juntos con los maestros y las madres con sus hijos para que todos demandemos nuestro derecho al trabajo como derecho humano elemental.
 
Quiero ver a mis compañeros marchar por un mundo mejor en defensa del terruño escolar. No quiero llegar a viejo y avergonzarme frente a mis nietos y mañana, no quiero bajar la vista frente a mis alumnos cuando les explique los derechos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y que yo, por cobardía no pude defender.
 
Quiero soñar que los maestros del estado de Puebla pueden ponerse de pie y erguirse como gigantes; como ciudadanos, como herederos de nuestras mejores tradiciones de lucha; los quiero inteligentes y creativos para resistir el tiempo necesario, los quiero dignos para la construcción de la escuela digna; para la preservación de nuestra condición de educadores.
 
En estos momentos de angustia quiero tener la fuerza necesaria para sobreponerme a mis achaques y dolencias y ser ejemplo y voz de aliento ante los maestros de Puebla y de mi patria. Quiero ser congruente con los principios morales y éticos conformados en los 59 años de vida y en los 40 de vida profesional. Quiero poner a prueba mi vocación de servicio y el espíritu de mis convicciones que me dicen: “No tengan miedo”.
 
¿No has visto esta tarde a los padres de familia de la Escuela Secundaria Anexa del Benemérito Instituto Normal del Estado salir a la calle con sus pancartas improvisadas? ¿No sabes de ejemplos y de caminos recorridos?
 
Quiero pensar que los Secretarios Generales de las delegaciones sindicales del SNTE, aún tienen una pizca de dignidad para caminar con sus compañeros y darle la espalda a la traición.
Espero que las bases de los partidos políticos pretendidamente de izquierda reclamen su derecho a decidir en sus institutos políticos y los quiero ver tomar su lugar en las filas de lucha cívica.
Es la hora de mover a todas las fuerzas del país pues no será que por sí  solos, podamos concretar la inaplazable labor de redimir a los trabajadores de México y por eso, desde este modesto espacio, saludamos la simpatía y la solidaridad que se construye desde el espíritu de nuestros compañeros maestros en Argentina. Hoy como nunca, la lucha del magisterio mexicano, nuestras luchas locales, son también luchas globales. Es la hora de convocar a los educadores del mundo para articular nuestras fuerzas en defensa de la Escuela Pública; para luchar “Por una Educación al Servicio del Pueblo” No tengan miedo, la lucha apenas se inicia. (19-09-2013)

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