lunes, 9 de julio de 2012

La certeza electoral y el futuro de los trabajadores

Luis Hernández Montalvo

“Los trabajadores seguimos siendo el pariente pobre de la democracia” Marcelino Camacho

La izquierda en México aún no es una comunidad de intereses. Andrés Manuel López Obrador fue el candidato a la Presidencia de la República de una diversidad de visiones e intereses políticos y económicos apenas reencontrados y congregados por la figura de un líder carismático que se colocó por encima de las pugnas “del éter las izquierdas.”

En esta complejidad de intereses; en no pocas ocasiones confrontados e incluso enfrentados; el señor Manuel Camacho Solís, Coordinador de Diálogo para la Reconstrucción de México se convirtió en el vocero de esa diversidad para anunciar, un día después de las elecciones, que “las izquierdas” celebraban el incremento de las preferencias electorales para los partidos que postularon candidatos a diputados, senadores y gobernadores, colocándose como segunda fuerza nacional.

Alguien preguntó: -¿Y la presidencia de la República?

-Como respuesta: -“AMLO decidirá lo que sigue…“

Durante la campaña electoral fue visible la ausencia de los líderes de los partidos políticos coaligados. No solo me refiero a su presencia física, sino en la elaboración de la política que debieran desplegar los candidatos y los líderes en cada una de las entidades federativas; en la coordinación de los grupos de campaña y en la respuesta puntual a los ataques de los adversarios del candidato de “las izquierdas”.

Ahora los líderes de los partidos políticos de “las izquierdas” nos deben un balance puntual de lo ocurrido en las elecciones. En este balance, deben valorar el papel de las leyes electorales y la forma de integración del árbitro de las elecciones así como la eficacia de los tribunales y fiscalías responsables de garantizar la equidad de la contienda electoral.

Hoy a diferencia de 1988 y 2006, los partidos y los principales actores en la construcción de nuevas mayorías; como los medios de comunicación, los expertos en mercadotecnia electoral, las televisoras y sus comentaristas, articulistas y conductores en la construcción de opinión pública, incluyendo las encuestadoras, todos son cuestionados en los resultados y en la certeza de las elecciones donde “las izquierdas” se quedan con resultados marginales frente a la Presidencia de la República.

En esta evaluación los partidos deben trazar una ruta clara para las batallas que vienen. ¿Cuál debe ser la actitud de los partidos con el movimiento social, estudiantil y juvenil en la lucha por profundizar la democracia en México? ¿Cuál debe ser el papel de los diputados y senadores de “las izquierdas” ante las llamadas reformas estructurales, fundamentalmente las que tienen relación con la reforma laboral y  de la educación pública?

Como lo señaló en su momento Marcelino Camacho: los trabajadores no queremos seguir siendo los parientes pobres de la democracia; no queremos vernos en el espejo de las políticas regresivas del pueblo español, en donde las reformas laborales condenan a millones al desempleo, a los bajos salarios, a la desesperación y a la falta de certeza en un presente y a un futuro mejor.

Los que confiamos nuestro voto a los partidos de izquierda demandamos una actitud responsable de los diputados y senadores en el ejercicio de una vida parlamentaria unitaria y desearíamos que se constituyeran en una sola fracción, que les permita actuar con mayor eficacia en la propuesta de reformas a las leyes y en la defensa de los intereses de los electores.

Los retos que enfrentará la nación no los podrá resolver un hombre por iluminado que sea; tampoco será tarea del poder exclusivo de un solo partido político. La democratización más profunda del país y sus instituciones requieren de una fuerza social lo más amplia posible, que coloque las razones éticas, antes que las razones políticas y partidarias.

“Las izquierdas” y sus partidos deben revisar sus prácticas de democracia interna, el contenido de sus programas y la agenda nacional ante una nueva reforma política y electoral, su política de alianzas, los mecanismos para incorporar nuevos cuadros a los distintos órganos del partido, y los métodos para elegir a sus candidatos .

 Está pendiente el debate sobre la Reforma del Estado y su relación con la globalización de la economía y la cultura. Los partidos de izquierda deben iniciar un debate para trazar un nuevo rumbo unitario para convocar e ir al encuentro del Movimiento de Renovación Nacional –MORENA-, en la construcción de una nueva mayoría para México, que sea de izquierda, democrática y éticamente comprometida con las libertades políticas de los mexicanos y con los derechos humanos.

En la calle hay un movimiento autónomo que demanda mayor democracia. Su existencia ha sido tolerada, pero se corre el riesgo de que pueda ser reprimido. Los partidos deben elaborar una política ahora, que busque crear mayores espacios de participación y coordinación. Ningún sindicato destruido por motivos políticos y de control; ningún trabajador cesado por sus ideas o por la acción de su sindicato.

La izquierda debe convertirse en un actor fundamental en la construcción de un consenso mínimo entre los mexicanos para la democratización que dé certeza a nuestras instituciones encargadas de organizar y vigilar el respeto al sufragio efectivo de los electores. 

En México ya está en marcha un proceso de reagrupación de las distintas fuerzas políticas. La crisis de las izquierdas, también lo es de las derechas. Josefina Vázquez Mota, decidió encabezar un movimiento cívico, al margen de la dirección de su partido político que la postuló a la Presidencia de la República.

Los partidos políticos deben hacer un esfuerzo para dar una explicación de lo ocurrido en las elecciones del 1º de julio.

La restauración del antiguo régimen autoritario por el Partido Revolucionario Institucional, me parece lejano porque en la calle apenas inicia sus primeros pasos la articulación de un movimiento juvenil muy enérgico e inteligente.

De lo que puedo estar seguro es que con la Presidencia de la República, el PRI recuperará el viejo edificio autoritario preservado y administrado torpemente durante los dos últimos sexenios, por lo que ahora corresponderá también reiniciar un proceso de reintegración de las distintas pandillas que alcanzaron su relativa autonomía como los sindicatos, entre los que se encuentran el SNTE y su presidenta, los gobernadores que surgieron con alianzas de otros partidos…al tiempo, al tiempo. (08-07-2012) 

    hernandez_luis21@yahoo.com.mx

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