lunes, 5 de marzo de 2012

¿Presunto panzazo?




Por Alma Maldonado Maldonado*

El jueves pasado, Mexicanos Primero organizó una función especial de su documental ¡De Panzazo! con miembros del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE).

En palabras de David Calderón se trataba de una función con uno de sus públicos más exigentes.

Cabe aclarar que esto no significa ni el público más importante que tendrá el documental, ni el más numeroso, pero sí un público más informado que se dedica al estudio de esos temas. Si se quiere leer una crónica sobre la función aquí se encuentra.

El documental está muy bien realizado y en su hechura y fotografía se nota el talento de Juan Carlos Rulfo. Hay tomas hermosas sobre las escuelas, los niños, los maestros, los padres, incluyendo el personaje más entrañable del documental: el niño Giovanni.

De hecho, el material que fue enviado por los “corresponsales” de Mexicanos Primero, sobre todo por parte de los alumnos, está bien incorporado y no molesta la mala calidad de algunas de sus tomas y en cambio mucho se agradece su frescura, en particular las de un niño de Chihuahua que además aporta una palabra nueva al lenguaje: “agüitación”.

También es interesante el material de archivo que sobre todo ofrece una historia gráfica de los cambios de look de la maestra Elba Esther Gordillo, en donde destaca la toma de sus rizos dorados de los años ochenta, que parecen más resultado de un photoshop mal realizado que de una imagen verdadera.

Una cualidad de ¡De Panzazo! es que logrará posicionar a la educación en la agenda de la discusión política por venir.
No es casual que los realizadores hayan preferido acelerar su proyección para este mes y no esperarse hasta agosto (que era la otra fecha posible de su proyección). Que seamos muchos los que discutamos los temas educativos del país siempre será bienvenido y más aún que se presione a todos los candidatos que estarán desfilando, de tantos niveles de gobierno, a que se pronuncien sobre estos temas es algo positivo. Bien hasta ahí.

Ahora, las críticas al documental también abundan. En primer lugar hay una serie de imprecisiones delicadas que puede enviar mensajes erróneos, fijar ideas muy cuestionables o, en el mejor de los casos, simplistas. Aquí unos ejemplos: el documental señala que mientras el acceso a la educación a niveles superiores es muy bajo en México (cosa que es cierto) en el caso de los Estados Unidos y Canadá “todos entran a la universidad”, hecho totalmente erróneo.

Asimismo, en el ánimo de comparar países afirma que el gasto educativo per cápita de México es superior al del promedio de los países de la OCDE. De nuevo, esta cifra -cuestionada por muchos expertos-debe considerar el tamaño del Producto Interno Bruto, tamaño de la población, tipo de educación, entre otros aspectos para de ahí hablar de si en efecto México destina todos esos recursos a la educación o realmente estamos comparando peras con manzanas.

Un tercer caso de dato simplista es el de los ingresos a partir de la terminación de los estudios.

¡De panzazo! plantea que mientras las evidencias indican que el sueldo aproximado de un egresado de la primaria es de 4 mil pesos, el de un egresado de algún posgrado (sin aclarar de qué tipo) oscila en ¡ los 52 mil pesos! Bastaría realizar un sondeo entre egresados recientes de posgrados en México para corroborar el dato. Desafortunadamente el documental no ofrece ningún soporte de los estudios consultados. Y en efecto, puede ser una “deformación” académica, pero los investigadores presentes en la función sugerimos que al menos el sitio web ofrezca las fuentes que respaldan tales dichos.

Más graves quizás, son los mensajes del tipo “la solución a todos los problemas educativos pasa por la evaluación”, como si ésta, o la educación misma, pudieran resolver la crisis nacional. Y ya se sabe lo problemático del tema y las preguntas que encierra: ¿qué tipo de evaluación? ¿evaluar para qué? ¿a quién? ¿cómo? etc. Otra idea que señaló muy pertinentemente Aurora Loyo es que el documental obvia el tema de la desigualdad social en México, si bien muestra distintos segmentos sociales, las conjeturas las debe hacer el espectador y no se ofrecen mayores datos para entender los enormes problemas de desigualdad que existen en México y la manera como el ingreso de la población repercute en el tipo de oportunidades educativas que tienen.

Además se nota un manejo ideológico de la película (señalado críticamente por Manuel Pérez Rocha) como, por ejemplo, las únicas menciones que el documental hace a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) son negativas, o cuando dice que en realidad el dinero no es un problema a la hora de hablar de educación en México; o bien que omite la responsabilidad de otros actores en los problemas educativos como son los funcionarios estatales, el poder legislativo o los medios masivos.

Otros temas bastante comentados fueron que de los tres personajes a quiénes deciden dar voz como expertos, el gremio reconoce a Sylvia Schmelkes, pero difícilmente encontró alguna empatía con Jesús Reyes Heroles y Denise Dresser, sobre todo esta última, quien parece situarse en un púlpito para desde ahí responsabilizar a todos los actores del proceso educativo del fracaso del sistema usando puras generalidades.

Luego, el periodista Loret de Mola, quien aparece convertido en una versión nada creíble de Michael Moore, haciéndose pasar por un momento como un “periodista de banqueta” en búsqueda de información.

A todas luces es un despropósito ver a Loret de Mola esperando sentado en las escaleras de una oficina pública para que lo atiendan, sobre todo cuando en la siguiente toma está entrevistando en su despacho al ahora retirado titular de la SEP, el maestro Alonso Lujambio. Ello resulta un poco insultante a la inteligencia del espectador que conoce del poder de los personajes de la televisión en México.

Finalmente, ¡De Panzazo! usa asertivamente la denuncia que es una característica importantísima de los documentales. En ese sentido nos recuerda la ola de indignación que generó el documental Presunto culpable, pero dirigiendo las baterías a la situación de la educación en México. Eso se agradece pero, ojo, igual trae a la memoria temas polémicos de aquel documental como el de grabar, en este caso a los maestros, sin su consentimiento, o de no ofrecer mayores explicaciones sobre su hechura y el origen de las imágenes.

La gente que nos dedicamos a los temas educativos habremos de estar muy pendientes de cómo recibe el público en general y especialmente los maestros este trabajo. Mientras tanto, con los investigadores efectivamente pasó “de panzazo”, hecho que no deja de ser irónico frente al mensaje que busca transmitir: superar por fin el conformismo del “ya merito” o el “apenitas”.

*“De Panzazo” se estrenará el 24 de febrero en 200 salas en México
Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE)-CINVESTAV

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