sábado, 6 de diciembre de 2008

ESCRITO POR MI MAESTRO, OTHÓN SALAZAR RAMÍREZ



“La dicha suprema del hombre consiste en ser rayo luminoso para los demás. Entonces no teme ni los sufrimientos, ni el dolor, ni la pena, ni la miseria. Una dicha así es la que hace del hombre un hombre.”

Dzerzhinski

No hay movimiento revolucionario sin elaboración ideológica sobre la realidad y la experiencia. La política sin ideología deviene en pragmatismo y simple cálculo de conveniencias.
Othón Salazar Ramírez

Los movimientos de rebeldía, contemporáneos del MRM, recibieron tremendos golpes represivos, pero dejaron importantes enseñanzas a la clase obrera: Mineros, ferrocarrileros, maestros, trabajadores postales, telegrafistas, petroleros, electricistas, telefonistas...
Othón Salazar Ramírez
I
Mal que bien los maestros somos luces para los demás: para los niños, para los jóvenes, para toda persona que aún lleva vendas que nublan su mente.
Aunque mejor pensadas las cosas, las luces, la verdad a secas son insuficientes.
Es preciso enseñar a actuar con la verdad y con discernimiento: es preciso que en todo esto cuente la palabra” lucha”, palabra que la encuentra uno en todas las biografías de los hombres y mujeres forjados en los movimientos revolucionarios, en los de verdad, no en los que lo parecen, Si tal fuera la orientación que guiara la vida y el trabajo docente de los maestros mexicanos o de la mayoría de ellos, su potencial ideológico formidable pesaría enormidades en la construcción revolucionaria de la nueva sociedad que anhelamos.

Pues bien, el Movimiento Revolucionario del Magisterio, el valiente MRM, se movió o quiso moverse siempre teniendo a la vista los intereses de la base magisterial, pero también, y con pasión, tuvo a la vista los supremos intereses de nuestra Patria.
Por eso a Cuba la puso en la cumbre de su admiración y le brindó activa solidaridad; por eso el MRM organizó un Congreso memorable en defensa de los presos políticos del ´59; por eso de sus filas salieron guerrilleros como Lucio Cabañas Barrientos.

El MRM, trinchera que enarbolaba ideales de democracia e independencia sindicales de clase, enarbolaba también banderas que tenían fuertes puntos de contacto con la lucha por el socialismo para México.
Con todo y nuestra pobreza teórica y política, el socialismo fue la bandera de nuestra conciencia, lo es ahora con más fuerza, entre muchos emerremistas de los que aún quedamos en pie de lucha.
II
Por nuestro origen social los maestros, la mayoría, venimos de abajo, históricamente de abajo.
Provenimos del campesinado, de la clase obrera de pequeños comerciantes, de funcionarios provinciales pobres.
La profesión de maestro, noble como la que más entre las profesiones, tomó fuerza colectiva, de masas, cuando la Revolución Mexicana se planteaba en serio los problemas referentes a la independencia económica, a la soberanía nacional a la transformación social de la nación.

En esta obra gigantesca, las Misiones Culturales se cubrieron de gloria reclutando maestros en las comunidades rurales y poniendo así los cimientos de la fuerza que llegaría a alcanzar el magisterio, hasta convertirse en un ejército de un millón trescientos mil trabajadores al servicio de la educación.
Si el magisterio mexicano tuviera en cuenta la fuerza de su número, la fuerza de su organización sindical con sentido de clase; si el educador Mexicano tuviera conciencia plena del potencial ideológico y político que tiene en sus manos y junto con ello pusiera en juego toda la fuerza de su voz y de su pensamiento para contar con un proyecto patriótico de organización y combate a favor de los oprimidos de México, los maestros, los de hoy, los miles y miles que suman hoy, abreviarían el tiempo que hace falta para conquistar la justicia social que tanto anhelamos.

III
El surgimiento del MRM está ligado a las anteriores consideraciones.
El MRM fue el estallido que al momento se transformó en la rebelión más vigorosa del magisterio del Distrito Federal.
Sus repercusiones y su influencia en la sociedad mexicana pero sobre todo en el movimiento sindical y obrero del país fueron grandes.
El MRM hizo las veces de re animador de la lucha de estudiantes, maestros, obreros y padres de familia.
El grito de rebeldía se produjo, con miles de voces, desde los patios de la Secretaría de Educación Pública, el memorable 3 de julio de 1956, alrededor del mediodía, y se extendió como mensaje de lucha por diversos lugares del país.
Entre sus móviles ideológicos ocupaba lugar relevante el pensamiento revolucionario de Modesto Sánchez Vázquez y otros maestros insignes, que hoy debieran formar el cuadro de Honor de la Escuela Nacional de Maestros, gloriosa Escuela Nacional de Maestros.
Modesto Sánchez Vázquez, Arquetes Vela, Antonio Sánchez Molina, Ignacio Rocha, Jesús Sotelo Inclán, Agustín Mateos, Emilia Ballesteros y tantos maestros, con méritos propios, para ser dignos de figurar en miles de discípulos como formadores de conciencia revolucionaria.

Por ejemplo, el Maestro Modesto Sánchez Vázquez inculcó en sus alumnos convicciones revolucionarias; inculcó la idea profunda de la necesidad de un nuevo tipo de maestro para México, así como la idea de que un maestro debía ser, antes que maestro, hombre en el pleno sentido de la palabra (Y como maestro, luchar a brazo partido en contra de seguir siendo paria del presupuesto. Algo más: fue el maestro Modesto Sánchez quien defendió en la cátedra de sociología y sembró en la conciencia de sus discípulos la causa de la redención del Indio (Él mismo era Indio Chontal guerrerense, como el que esto escribe es Indio Mixteco, de allá mismo).

Toda esta larga historia guarda relación íntima con las luchas libradas en la Nacional de Maestros, en la Normal Superior y en la digna y valiente rebelión del magisterio en los patios de la SEP.

Yo digo para mí y, quisiera decirlo para mis hermanos de profesión de todo el país, que nunca olvidáramos la altísima escala que puede alcanzar la obra de un maestro, tratándose de moldear la conciencia revolucionario e sus discípulos… que no lo olvidáramos.

IV
La idea de luchar contra la condición de parias del presupuesto resonaba en muchos de nosotros.
Los charro de la sección IX entregaban pliego petitorio a la SEP, pero sólo como parte de su politiquería, la única propia de su condición de lacayos del régimen ruizcortinista .
Por su parte, los maestros de la base, muchos de ellos portadores de ideas progresistas, avanzada, incluso de izquierda socialista jugaba n destacado papel en el Pleno de Representantes delegacionales.
30% planteaban los charros como demanda salarial; la base les agarraba la palabra: 30%.
La necesidad de un aumento era imperiosa.
$710.00 era el sueldo nominal para los maestros; $650:00 en efectivo mensual, era el ingreso.
De este sueldo miserable la tercera parte se destinaba al pago de la renta de casa, el resto para medio alimentarse y cubrir sus necesidades.
Semejante situación salarial orillaba al maestro a buscar sus ingresos complementarios: como chofer, como maestro de escuela particular, como abonero, como artesano, como mesero, etc.
Los líderes charros, con las cuotas sindicales en su poder, se daban la vida que quería.
La lucha comenzó.
La base magisterial tomó los problemas en sus propias manos, se organizó y se dispuso a librar las acciones de masas necesarias, históricas.
V
Una tras otra las acciones masivas dirigidas por el MRM rompieron el silencio ignominioso reinante en el campo del sindicalismo.
Poco a poco electricistas, telegrafistas, ferrocarrileros, postales y petroleros reforzaron las filas del sindicalismo democrático y brindaron al MRM su decisiva solidaridad.
El MRM tomó la Secretaría de Educación Pública, tomó el teatro al aire libre de la Escuela Nacional de Maestros, reunió por su cuenta y riesgo con el congreso de masas en el rancho El Charro, y sufrió encarcelamiento de decenas de maestras y maestros el 6 de septiembre de 1958.
A la cárcel de Lecumberri fue consignada parte de su dirección, de su cuerpo directivo.
La acción represiva del gobierno fue brutal.
El MRM fue víctima de embestidas policiacas, de ceses, de encarcelamientos, de tanques blindados, de acción de caballería montada, de asaltos a sus oficinas, de cuanto los gobiernos pro yanquis consideraron bueno para acabar con la justa rebelión de los maestros.
Claro, no pudieron, toparon con el poder que da la conciencia de clase, la de los emerremistas del Distrito Federal.

VI
Los años han pasado (50 ya, ¡50!)
Los traidores y desertores del MRM, al Movimiento Revolucionario del Magisterio, pagarán ante su conciencia con el precio de su actitud, pues el MRM, por méritos propios, ocupa ya un lugar merecido en las páginas de la historia de las luchas sociales de México.
Mientras tanto, decenas y centenares de maestras y maestros emerremistas nos mantenemos firmes en la lucha del sindicalismo partido, ni ante el poderío gringo que hoy se traga a pedazos nuestros recursos naturales y burla, a la luz del día, nuestra soberanía nacional.
Y sea que nuestras fuerzas den para ello o no, un importante grupo de emerremistas concentramos las pocas fuerzas de que disponemos en dos grandes iniciativas, según nos parecen son éstas:
1ª.- Seguir trabajando para llenar algún teatro de la Ciudad de México par que de ahí nazca la Corriente Sindical Revolucionaria, aunque no sea más que para poner su grano de arena en el rescate del sentido de clase del movimiento sindical y obrero de México, y recordarle por ello mismo, a todos los que se pueda, que el movimiento sindical y obrero tiene un lugar en la historia y debe ocuparlo con honor.
2ª.- Llenar también, algún teatro de la Ciudad, con trabajadores de la Educación, para que surja la Corriente Revolucionaria de trabajadores de la Educación, corriente llamada a contribuir a que los trabajadores de la educación rescaten la tradición revolucionaria de los que han estado al servicio de la educación popular.
Escribir un artículo periodístico cualquiera que sea su nivel, es importante, pero lo es más si el artículo sugiere y establece compromisos de acción, que es lo que impulsa el movimiento revolucionario.
Que tal sea la intención de estas líneas.


Othón Salazar Ramírez. (MRM)

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